Quizás te suene la palabra *swinger, incluso quizás has sentido a hablar de los “clubes de *swingers”. Pero, sabes qué es ser *swinger? Sigue leyendo y lo descubrirás. Quizás, incluso te animas!
Qué es ser *swinger?
Ser *swinger no es el mismo que practicar el intercambio de pareja, como mucha gente se piensa. Ser *swinger es una actitud, un acuerdo entre la pareja, una forma de entender las relaciones complementaria a las normas éticas y sociales que nos dominan.
Ser *swinger es el que mucha gente denomina “abrir la relación”. Es decir, partiendo de la base que tenemos una pareja establecida y más o menos estable, los dos miembros, en completo acuerdo, deciden tener contactos eróticos y/o sexuales con terceras personas.
Estas actividades *eròtico-sexuales pueden ser muy diversas, y tan atrevidas o suaves como a los dos miembros los apetezca. Las modalidades más frecuentes de *swingers son los que:
Miran, en pareja, como otra pareja tiene relaciones sexuales
Tienen sexo entre ellos mientras alguien otro los observa
Introducen algún miembro externo en la relación, pero sólo se hacen besos o caricias, *éssent el máximo el sexo oral
Introducen en un tercero en la relación y se permite la práctica de la penetración
Hacen intercambio de parejas, pudiendo tener las relaciones sexuales todos juntos o por separado
Fantasea hecha realidad
Si bien es cierto que la fantasía de tener una tercera persona involucrada en la relación sexual con la propia pareja es una de las fantasías más típicas, junto con la de practicar sexo en grupo, son relativamente pocos los que se atreven a dar el paso.
Aún así, cada vez hay más parejas que se apuntan a esta modalidad de relación. Por qué lo hacen? Pues son muchos los que dicen que introducir variantes sexuales o eróticas de este tipo hace que la relación entre ellos sea más apretón, aprendan a conocerse mejor y, sobre todo, los mujer mucha vida sexual.
Algunas de las parejas que practican el “*swinging” son parejas que traen muchos años de relación y que sentían que se habían estancado y necesitaban esta excitación y pasión para continuar adelante. Otras parejas acuerdan ser *swingers desde el principio porque no quieren renunciar a encuentros eróticas o sexuales con otras personas por el hecho de tener una pareja estable.
Normas de pareja de los bonos *swingers
Por supuesto, ser *swinger no es una cosa apta para todas las personas ni para todas las relaciones.
La norma principal del “*swinging” es que ambos miembros de la pareja estén convencidos y de acuerdo en que quieren probarlo. Por supuesto, se tiene que tener mucho cuento que, si en algún momento, alguno de los dos se siendo incómodo o quiere dejar la vida *swinger, el otro lo aceptará y volverán a la relación que tenían antes.
La segunda norma, muy importante a tener en cuenta, es que no puede haber enlace emocional con un tercero fuera de la relación. Es decir, las relaciones con terceros tienen que enmarcarse estrictamente en el ámbito *eròtico-sexual.
Algunas parejas, además de estas dos normas básicas, ponen otras normas como la prohibición de tener encuentros sexuales con terceros si el otro no lo sabe, o la prohibición de hacer penetración y quedarse sólo en el terreno del sexo oral.
Cada pareja es un mundo, no me cansaré de repetirlo, pero cuando entramos al universo *swinger todavía lo es más. Aquí está la gracia, cada pareja establece sus propias “condiciones del contrato” que tienen que respetar, eso sí, en todo momento para evitar que haya conflictos indeseados.
Los clubes de *swingers
Quizás habéis llegado hasta aquí y habéis decidido que os gustaría probarlo pero no sabéis ni por donde empezar. Es normal, no es algo que la gente vaya diciendo a todo el mundo, así que tendréis que empezar a moveros e investigar.
La manera más fácil de empezar con el mundo *swinger es ir a un club de *swingers en el que os encontraréis con todo de parejas que están allá por el mismo motivo. No os asustáis, es un lugar donde habrá gente experimentada, pero también gente nueva, que esté allá con la misma incertidumbre y excitación que vosotros. Dejaos traer por el ambiente relajado y casi festivo que se respira.
Pensáis que todos los clubes de *swingers tienen unas normas muy estrictas para evitar que haya problemas en la medida que ellos lo puedan evitar, las básicas son estas:
Está prohibido hacer fotografías o filmaciones adentro de los clubes.
Hay que ir limpio y pulcro. Normalmente no se permite la entrada de personas mal vestidas o con una deficiente higiene.
Uno NO es uno NO. Es decir, nadie está obligado a nada, si hay una propuesta y la persona en cuestión no quiere llevarla a cabo no está obligada a dar una explicación. Por supuesto no se admite en ningún caso la coacción ni las amenazas.
Los acercamientos serán suaves, nunca se iniciará un acercamiento directamente en una zona *erògena (pechos o genitales).
Si hay caricias y la persona que las recibe las permite se *entèn que ha dado su permiso para continuar.
Las relaciones sexuales tienen que ser siempre con preservativo. La higiene es fundamental.
Y recordáis, sólo tenéis que llegar hasta allá donde vosotros quered. Ir a un club de *swinger no quiere decir que hayáis de estar obligados a nada, podéis simplemente disfrutar de la excitación de saberos deseados, intercambiar caricias o besos, o tener sexo entre vosotros para que otros os miren o tener relaciones con terceros (o con cuartos).
En ningún momento os pedirán explicaciones, simplemente relajaos y disfrutáis.
Realmente se puede ser una pareja *swinger?
En general, las parejas que lo prueban, repiten. Y no sólo esto, si no que incorporan las relaciones sexuales con terceros como una parte habitual de sus relaciones sexuales. Así que no hace falta ir al
psicólogo para ello.
Lo hace gente normal.
Muchas parejas afirman que siendo *swinger se eliminan o se reducen las posibilidades de infidelidad, puesto que este tipo de relación se basa en la confianza mutua y en la sinceridad, además de que se elimina la fantasía que suele estar detrás de una infidelidad que es la de tener una relación con un tercero, porque ya se incorpora como cosa inherente a la relación.
Por supuesto, como decía antes, no es algo que puedan llevar a cabo todas las parejas, puesto que ambos se tienen que sobreponer a los *gelos o la incomodidad que pueden sentir sabiendo que su pareja tiene relaciones con otro y estar plenamente convencidos de quererlo hacer.
El “*swinging” tiene que partir de la base de una relación sana y establo en la que los dos quieran experimentar nuevas sensaciones y abrir su mente y sus cuerpos a otras personas.
Si tenéis dudas sobre el tema ya sabéis que me podéis preguntar todo el que quered, tanto al consultorio sexual abierto como por mensaje privado utilizando este formulario. Disfrutáis!